Reportajes y análisis

Marushka Chocobar y su paso por la SeGDi

, Marushka Chocobar, Secretaría de Gobierno y Transformación Digital (SeGDi)

[14/08/2023] Luego de casi seis años, Marushka Chocobar deja la Secretaría de Gobierno y Transformación Digital (SeGDi). Desde que ella se incorporó al Estado, han transcurrido seis gobiernos y unos 15 primeros ministros; es decir, han sido tiempos de cambios muy frecuentes. Y a ellos hay que añadir una pandemia.

A pesar de todo ello, Marushka puede decir que ha alcanzado las metas que se propuso al momento de su ingreso. Se han mejorado las posiciones del país en los rankings internacionales relacionados al gobierno digital y -se puede decir- el Estado se ha fortalecido en materia digital. Ese camino es relatado por la propia Marushka a través de una entrevista que nos concedió sobre el tema.

¿Cuáles consideras que son las principales diferencias entre gestionar en el sector privado y pasar al sector público?

Bueno, preferiría decirte, en primer lugar, las similitudes. La similitud es que, tanto en el sector público como en el sector privado, uno -desde cualquier posición en la que se encuentre- puede generar impacto en el país. Desde el sector privado, generando riqueza en los sectores productivos u oportunidades de empleo, o mejorando las intervenciones del sector privado en campos como la Minería o la Agroindustria, por ejemplo. Y en el sector público, generando impacto en el diseño de políticas públicas o implementando programas sociales; es decir, todo aquello que tenga que ver con el contacto directo con la gente.

El objetivo es el mismo: impulsar el desarrollo del país y el bienestar de la ciudadanía, pero las formas de llegar son diferentes. Definitivamente, pienso que todas las personas al salir de la universidad -o de los estudios que estén realizando- tienen que pasar primero por el sector público antes de ir al sector privado, porque con el sector público puedes sentir 'el ser peruano', ese amor por el país, y tratar de transformar la realidad de muchas personas. Cuando tienes esa inspiración ir al sector privado es más sencillo, porque ya lo llevas como una de las misiones de tu vida.

Cuando le propusieron ingresar a la Secretaría ¿fue con expectativas de lo que quería hacer, de lo que se podía hacer? ¿cuáles eran sus expectativas al ingresar?

Cuando ingresé a la Secretaría venía prácticamente de varios años de trabajo de la Oficina Nacional de Gobierno Electrónico e Informática, la ONGEI, con un enfoque muy marcado en lo que es la parte tecnológica. Cuando se crea la Secretaría, se crea en respuesta a la recomendación principal de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y, de alguna manera, ese giro de gobierno electrónico a gobierno digital comienza a generar un giro también en la visión de la Secretaría.

Entonces, cuando ingreso, lo hago con la expectativa que la tecnología se pueda poner al servicio de la ciudadanía, de aquellos problemas complejos que con tecnología se pueden resolver de manera más rápida. Para ello había que dar pasos en institucionalidad, presupuesto, capacidad operativa, gobernanza, rectoría, temas que se han venido construyendo, y en una hoja de ruta para lograr una agenda digital del país basada precisamente en las necesidades de las personas.

¿Se había propuesto desde el inicio objetivos cuantitativos o cualitativos? ¿Qué tipo de objetivos buscabas?

Primero, -y es el primer objetivo que creo que se ha cumplido al cierre de mi gestión- era subir en los indicadores internacionales. De hecho, la meta fue subir 20 posiciones, y la meta fue superada. La meta fue colocada en el Plan Estratégico Institucional, dentro del cual el despliegue de la Estrategia Nacional contemplaba que los indicadores internacionales que miden una serie de aspectos reflejaran al Perú como líder. Y, de hecho, en el indicador de la ONU, el Perú subió a la posición 59 de 193 economías. Esas fueron como unas 12 o 14 posiciones en el global, y en el subíndice de Participación Ciudadana subimos cerca de 32 posiciones, y en el de Datos Abiertos subimos 41 posiciones. De hecho, en datos abiertos, el Perú es el primero a nivel mundial.

En cuanto al indicador del Banco Mundial, el Perú subió 29 posiciones y hoy se encuentra en el puesto número dos en Latinoamérica y El Caribe después de Brasil, por encima de Uruguay -que siempre fue líder-, México, Colombia, Argentina y Chile. A nivel mundial, está en el puesto número 14. Y en el indicador de Oxford, de Inteligencia Artificial, el Perú subió 30 posiciones.

Entonces, esa meta inicial, de subir en los indicadores internacionales, arrastra otros campos como la gobernanza, la institucionalidad, una rectoría mucho más fortalecida, etcétera; todo eso se logró.

En la consecución de estos objetivos tuvo que afrontar retos específicos de la administración pública, ¿cómo los pudo superar?

Claro, uno de los primeros retos fueron los cambios de gobierno. Hubo seis cambios de gobierno, un poco más de 15 premiers; es decir, cambios de gestión también en la PCM y una pandemia de dos años donde lo digital fue primordial. Es ahí, en medio de una crisis, donde salen a relucir las habilidades de gestión, y la capacidad de poder -junto con mi equipo de trabajo- sustentar la importancia [de nuestros objetivos], gestión tras gestión. Inclusive en esta última gestión, de la que me he desvinculado ahora, hace unos días, se reconoció ese trabajo; se aprobó la Política Nacional de Transformación Digital y se incluyó en el mensaje de la presidenta de la República. Esto fue como el pico máximo de lo que hemos logrado como equipo.

Entonces, eso es lo que es importante rescatar: que todos los gerentes de tecnología, en general, deben buscar -en las posiciones en las que se encuentren- esa gestión en momentos de crisis, esa gestión para que la alta dirección tome decisiones adecuadas, ese marcar la hoja de ruta, y eso que me preguntaste al inicio: tener una visión al final del camino.

Subir los indicadores internacionales fue la visión, crear una hoja de ruta fue la visión, fortalecer la institucionalidad, la rectoría y la capacidad operativa de la Secretaría fue la visión que al final del camino se ha cumplido.

¿Y cómo fue la relación con las entidades del Estado? ¿Las personas encargadas de las entidades del estado ya han incorporado, por así decirlo, el chip de que es necesario utilizar la tecnología como base para un desarrollo?

Yo creo que el chip cambió un 16 de marzo del 2020, de un día para otro. Cuando se declaró la pandemia en el Perú la gente comenzó a ver en lo digital ese gran refugio para seguir comunicándose, para seguir comunicándose con su familia, trabajando y estudiando.

Entonces, eso se tiene que mantener de alguna manera. Yo creería que en las entidades públicas eso ha calado; los cambios permanentes hacen que la gente rote, pero el mensaje se quede, y creería también que, de alguna forma, ya no es tan difícil sustentar proyectos de inversión en cuanto a tecnología. El ministerio de Economía está bastante sensibilizado en ello, sobre todo si esos proyectos tienen que ver con el fortalecimiento de las capacidades de gestión de los datos o de la ciberseguridad.

Entonces, ¿qué es lo que faltaría? Que los gerentes de tecnología vinculen estos grandes proyectos a necesidades de la ciudadanía; es decir, si quiero implementar un centro de datos, ¿en qué va a beneficiar eso a las personas? Claro, el servicio va a ser más rápido, va a haber mayor escalabilidad, etcétera. Nos falta un poco esa conexión como para poder afinar el avance de proyectos de transformación digital en el Estado.

¿Considera que las entidades trabajan en forma conjunta, en forma coordinada, o están todavía trabajando como islas, es decir, hay algunas más desarrolladas que otras?

Yo creo que hay dos grandes realidades. La realidad de algunos que sí trabajan como islas o no vinculan objetivos, y aquellas que sí trabajan articuladas. Una política como la Política Nacional de Transformación Digital une a todas las entidades que tienen que ver con lo digital en una única gran visión que es incrementar el ejercicio de la ciudadanía digital en el Perú. Entonces, eso es como el gran conector en las políticas públicas que de cumplirse garantizan que no haya islas, que todos se conecten a un único objetivo.

Y por el lado de la legislación ¿considera que estamos rezagados en cuanto a legislación?

En realidad, el Perú es uno de los de los países más fortalecidos, más avanzados, en regulación en materia digital, sobre todo en temas de rectoría. Son cinco normas con rango de ley que hoy fortalecen la rectoría en el Perú en materia digital. La primera es la ley de gobierno digital del 2018, la segunda de la ley del Sistema Nacional de Transformación Digital del 2020, la tercera es la Ley de Confianza Digital, la cuarta es la Ley que fortalece el laboratorio de gobierno que tiene que ver con la innovación y la quinta es la Ley de Inteligencia Artificial. Somos el primer país de la región en tener una ley así; es más, me atrevería a decir que somos el primer país del mundo que tiene una ley de Inteligencia Artificial, porque España no tiene, recién están en el congreso discutiendo la posibilidad de tener una normatividad alrededor de la Inteligencia Artificial. Entonces, creo que por ese lado estamos avanzados.

Ya ha dejado la secretaría, pero ¿qué proyectos se han dejado encaminados? ¿qué proyectos cree que puedan ver la luz en el corto plazo?

Definitivamente, creo que se ha dejado encaminado la Política, la Política Nacional es fundamental, se tiene que hacer, se tiene que cumplir, y al cumplirse se da un gran paso de parte del Estado. El segundo es el proyecto de inversión pública. Yo he dejado un informe de gestión, y en el informe de gestión se dice todo lo que se ha avanzado a la fecha y qué es lo que queda pendiente. Entonces, el proyecto de inversión pública se tiene que aprobar, es un proyecto de inversión que permite fortalecer la transformación digital a nivel de los gobiernos regionales y locales, que es algo que falta mucho todavía. Y de alguna forma también marca esta hoja de ruta para que la Política tenga financiamiento, que es algo que también se necesita.

Y de ahí tratar de buscar que la institucionalidad llegue hacia una gobernanza de una autoridad nacional, así como se ha hecho la autoridad Nacional de Infraestructura también debería haber una autoridad nacional de transformación digital.

Y bueno, la última es una pregunta un poco más personal, ¿cuáles son sus proyectos?

Yo creo que mi visión en la vida es ayudar a las personas, creo que me conecta muchísimo y he venido trabajando en esto no solo desde el sector público sino también desde el sector privado, trabajando en proyectos de oportunidades para jóvenes de escasos recursos. Me conecta el servir a las personas y eso es lo que creo que voy a continuar haciendo, ya sea en el sector público o el sector privado.

Hay un par de líneas que para mí son fundamentales, una es mujeres en tecnología, un tema en el que nos falta mucho, a nivel mundial es una preocupación. Y lo otro es la protección de niños, niñas y adolescentes en entornos digitales, que son temas muy de derechos digitales; en eso quiero seguir contribuyendo.

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